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Fora 1992 Foro: Los Christiaons Evangelicos y El Medio Amdiente "El ser humano está llamado a cumplir un rol especial en el cuidado de la creación, en una actitud de servicio, ya que refleja la imagen de Dios de manera única." Esta fue la conclusión del Foro internacional sobre Los cristianos evangélicos y el Medio Ambiente, llevado a cabo en Agosto de 1992 en el Instituto Au Sable, próximo a Mancelona, Michigan, en los Estados Unidos de Norteamérica. Participaron 60 personas de ocho países de cinco continentes. Los asistentes representaban una amplia gama de experiencias, disciplinas académicas y profesiones, que dedicaron los cinco días del encuentro a reflexionar sobre la respuesta bíblica y cristiana a los problemas del medio ambiente. Auspiciaron el evento la Subcomisión de Etica y Sociedad de Comisión Teológica de la Alianza Evangélica Mundial (c/o Bong Rin Ro, Box 94, Coong, Jeongro, Seúl, Corea) y Au Sable Institute (Mancelona, MI, 49659, EEUU). El Foro se llevó a cabo en el contexto y tomando en cuenta la información sobre flora, fauna, geografía y geología del área, y se inició con un desafío a las iglesias evangélicas de parte de Calvin DeWitt (Director del Instituto y Profesor de Estudios Ambientales en la Universidad de Wisconsin, Madison, EEUU), quien presentó una descripción de siete degradaciones específicas a la que está hoy sometida la creación. En el análisis de los fundamentos teológicos del tema, Chris Wright (Gran Bretaña), Praveen Kapur (Kenya), H. Paul Santmire (EEUU) y Jesudason Jeyaraj (India) presentaron las bases bíblicas para el cuidado y preservación de la creación. Sus presentaciones y los debates subsiguientes afirmaron la condición de Dios como Creador, trascendente a su creación pero a la vez plenamente involucrado en ella. Puesto que la narración de la creación plantea desde el comienzo mismo el vínculo entre Dios, la creación y la humanidad, el Foro reafirma la responsabilidad de los seres humanos en el cuidado de la Tierra y sus criaturas. El Informe final del Foro, redactado por un comité coordinado en forma conjunta por Nil Summerton (Gran Bretaña) y Susan Drake (EEUU) y la posterior participación del plenario, expresa la conclusión teológica al afirma que "todas las criaturas están profundamente interrelacionadas y dependen unas de otras, y el ser humano no tiene derecho a destruir ni despojar a otras especies." Reconoce que el compromiso de Dios con su creación "surge no de una necesidad (como si la tierra fuera Dios o parte de Dios), sino del amor y la gracia que libremente expresa el Dios trino. Dios Hijo, como Palabra eterna, da existencia a todas las criaturas, y se encarnó como hombre, con el cual todas las criaturas están interconectadas; Dios Espíritu insufla su aliento en todo cuanto existe." El Informe sostiene que "todas las criaturas de Dios son valiosas en y por sí mismas, más allá de la utilidad que presten a los humanos," y "el universo, como fue creado por Dios, es bueno." Las disertaciones de Calvin Redekop (Conrad Grebel College, EEUU) sobre misiones en Paraguay y de Wayan Mastra (Indonesia) permitieron rescatar lecciones respecto al cuidado de la creación y la práctica de la mayordomía cristiana, a partir de experiencias de cristianos en distintos lugares del mundo. Se citó un caso de la reciente historia misionera, en el que el resultado de una misión cristiana movida por una genuina compasión, tuvo como efecto la reducción de las causales de mortalidad infantil, pero no estuvo acompañada de actividades de compensación para aliviar la subsecuente presión demográfica sobre el ambiente. En cambio la iglesia en Bali ofrece un adecuado ejemplo de una comunidad cristiana desarrollada en un contexto cultural que mantiene una fuerte relación con la naturaleza que la circunda. La revelación y el amor de Cristo se ha expresado en este vínculo con la creación mediante la construcción de capillas rodeadas de jardines y fuentes, la instalación de granjas experimentales, y la implementación de cooperativas de crédito y programas para la creación de puestos de trabajo. Estas innovaciones se han realizado sin afectar la peculiaridad del mensaje de Cristo ni renunciar a los diversos aspectos positivos de la cultura balinesa. Beryke Belshaw (Universidad de East Anglia, Gran Bretaña) se refirió a la interacción entre la pobreza rural, el crecimiento demográfico, y el ambiente. Respecto a la relación entre iglesia, misión y desarrollo, el Foro concluyó que: "Es inequívoca la evidencia de un creciente número de personas pobres en el mundo, como lo es también la evidencia del creciente deterorio de la creación, que en parte produce y en parte es producto de la pobreza." Continúa expresando que "reconocemos que la causa última de la pobreza es la naturaleza pecaminosa de la humanidad, que se manifiesta en la violencia, la avaricia, y el egoísmo, contrariando el mandato dado por Dios de satisfacer las necesidades de la creación tanto humana como natural, y específicamente las necesidades de los pobres ... Creemos que es igualmente importante, cuando se consideran las necesidades de la naturaleza, tratar adecuadamente las necesidades de los pobres, y responder concretamente al hambre en el mundo." Al considerar los problemas y desafíos del Tercer Mundo el Foro declaró que "en las naciones pobres, el desarrollo sustentable requiereque primero y prioritariamente se atiendan las siguientes cuestiones interrelacionadas: el establecimiento de un poder político justo y estable; un desarrollo económico que promueva puestos de trabajo y alivie la pobreza; inversiones de dinero en programas de desarrollo humano a fin de dar estabilidad a las poblaciones y favorecer su bienestar y la calidad de su medio ambiente; protección de la creación de Dios, especialmente mediante la provisión de alternativas a las personas pobres y sin tierra, para evitar la sobreexplotación de tierras marginales; promoción de prácticas de desarrollo que sean a la vez eficientes y apropiadas a la cultura en que se aplican." El Informe final respalda el concepto de "desarrollo sustentable, como aquel que procura ofrecer un ambiente que promueva una vida digna y un bienestar compatible con la continuidad y la integridad de los ecosistemas que la sostienen." A la luz de la enseñanza cristiana afirma que el concepto de desarrollo sustentable "incluye la preocupación de que las bendiciones materiales deben ser accesibles a las sucesivas generaciones como un derecho esencial otorgado por Dios." Explica que en este concepto "subyacen valores absolutos de justicia, equidad, y responsabilidad humana que no siempre se enuncian de manera explícita. El desarrollo sustentable no puede fluctuar con los valores y aspiraciones cambiantes de las sucesivas generaciones, que podrían estar en conflicto unas con otras, y con la voluntad divina." Una contribución importante a este encuentro de líderes evangélicos fue la evaluación de las respuestas de carácter espiritual frente a la problemática del medio ambiente, ampliamente difundidas en este tiempo. Thomas Finger (EEUU), Loren Wilkinson (Canadá), Bruce Nicholls (India) y Wayan Mastra (Indonesia) trataron en sus disertaciones distintas respuestas espirituales a la ruptura entre el hombre y la creación, tras lo cual el Foro concluyó que "los seres humanos participan de manera más plena de los propósitos de Dios para la creación, por medio de la apropiación personal de los beneficios de la vida, muerte, y resurrección de Jesucristo, que se tornan realidades presentes y participatorias por medio del Espíritu Santo." Continuó afirmando que "es esencial a esta participación el orientar la espiritualidad hacia las enseñanzas y la cruz de Jesús, revitalizada por el Espíritu, que se mueve por toda la creación y entrelaza nuestras súplicas con los gemidos de todas las demás criaturas." Al analizar otras manifestaciones de espiritualidad que surgen en esta época de mayor conciencia sobre la problemática del medio ambiente, el Foro concluyó que "las fuerzas sobrenaturales del mal procuran impedir el cumplimiento de los propósitos de Dios para la creación" y que en consecuencia la participación de los cristianos en la problemática ambiental "implicará una lucha con esas fuerzas, que en ocasiones conllevará sufrimiento, el que podremos sobrellevar en dependencia del trino Dios." Si bien se reconoció la validez de la hipótesis Gaia (que la tierra, con todas sus criaturas vivientes constituye un solo sistema interrelacionado), a los fines de la investigación científica, el Foro rechazó las implicancias religiosas que a veces se han derivado --en el sentido de que el planeta es una entidad o ser divino--. Admitió que muchas personas en el movimiento ecológico se sienten atraídas por la espiritualidad de la teoría Gaía "como consecuencia del hambre espiritual que prevalece en las sociedades industrializadas y secularizadas. Esta situación plantea un desafío a la iglesia, particularmente por el hecho de que con frecuencia refleja "el fracaso de la iglesia en proclamar adecuadamente al Dios vivo, la Trinidad que es a la vez claramente distinta de su creación y profundamente comprometida con ella" justamente a las personas que están en una "intensa búsqueda religiosa." El Foro finalmente vinculó la enseñanza bíblica sobre el cuidado de la creación con la acción en la iglesia y la sociedad. Ronald Sider, Steven Bouma-Prediger y Paul Menth (EEUU) enforcaron los temas de la apologética, la justicia, y la expresión de las preocupaciones ambientales en la Cumbre Mundial de Río, en tanto Chris Sudgen (Gran Bretaña) evaluó el Informe Bruntland "Nuestro futuro común" y Neil Summerton (Gran Bretaña) expuso los principios de una política ambiental. En su Informe final los participantes del Foro declararon que "la comunidad cristiana, que sigue a quien es Verdad, debe atreverse a proclamar la verdad íntegra acerca de la crisis ambiental, ante personas e instituciones poderosas que se benefician ocultando la verdad. Reconocer la realidad en toda su crudeza es un primer paso hacia la libertad que la creación aguarda." Afirmaron luego que "la comundiad cristiana necesita desarrollar enfoques de políticas públicas concretas relativas al ambiente y a cuestiones ambientales, basadas en principios bíblicos y estudios serios." Al considerar problemas ambientales concretos concluyeron que "los cristianos necesitan constituir y unirse a organizaciones ambientales que apliquen de manera explícita los principios cristianos a los problemas ambientales. Además, tienen un importante testimonio como integrantes de organizaciones ambientalistas seculares." La última disertación correspondió a Fred Van Dyje (EEUU) quien realizó un aguda evaluación ética de la política ambiental desde la perspectiva cristiana. El Foro sostuvo que: "La comunidad cristiana debe estar dispuesta a identificar y denunciar el mal social e institucionalizado, especialmente cuando se encarna en los sistemas mismos. Debiera proponer soluciones que procuren tanto reformar como reemplazar (cuando fuera necesario) prácticas e instituciones perjudiciales para el medio ambiente." Al considerar las perspectivas del futuro, el Foro declaró que "Dios conduce a todas las criaturas hacia la plenitud final, la resurrección corporal de la humanidad redimida, y la liberación de toda la creación. El Jesús resucitado es las "primicias" de esta liberación. La resurrección estimula nuestra responsabilidad por el compromiso con los asuntos ambientales, ya que indica cuánto valora Dios la realidad material, y aviva nuestra esperanza, dándonos energía para la tarea." "Cuando las personas llegan a Cristo y se forman iglesias --sostuvo el Foro--, en el proceso de un discipulado obediente frecuentemente emerge el cuidado de la creación." Afirmó que "esta actitud debe ser más consciente y sistemáticamente enseñada y promovida como una característica del discipulado cristiano, tanto del individuo como de la comunidad cristiana, en lugar de expresiones de discipulado que se limitan a la vida particular del creyente. Un cuidado afectuoso de la creación favorecerá nuestro cuidado hacia lo que es corona de la creación, el hombre y la mujer." En las recomendaciones a las iglesias y misiones cristianas, el Informe indica que "las iglesias deben procurar constituirse en centros de concientizacíon ambiental, a fin de ser ejemplo de los principios de mayordomía para sus miembros y sus comunidades, y expresar tanto el deleite como el cuidado de la creación, en su adoración y liturgia. En particular, debieran tender a la elaboración de currícula y programas que estimulen el conocimiento y el cuidado de la creación." En cuanto al reposo de Dios y la importancia del descanso sabático, se observó que "se hace necesario profundizar la reflexión a fin de desarrollar alternativas en las que cristianos en distintos contextos culturales observen el reposo, puesto que el reposo es para toda la creación." Indica luego que "la comunidad cristiana debe iniciar y sostener el proceso de educación (para todos sus miembros) referido al enfoque cristiano de una ética ambiental. En particular, las instituciones superiores cristianas y los seminarios deben ofrecer enseñanza en esta área. La meta de la iglesia debiera ser promover protectores de la creación, tanto en sus hábitos cotidianos como en ofrecer liderazgo en el cuidado del medio ambiente." Un resultado destacable del encuentro de líderes evangélicos
fue la constitución de una Red Evangélica Internacional
de Ecología (International Evangelical Ecological Network, IEEN)
para la cual Wayan Mastra (Bali) fue elegido Presidente, y Chris Sudgen
y Cal De Witt fueron designados Secretarios. La red tiene el propósito
de difundir información entre personas evangélicas y organizaciones
interesadas y preocupadas por el medio ambiente. Quienes deseen participar
de esta red deben tomar contacto con Chris Sudgen, Secretario, IEEN,
Oxford Centre for Misiion Studies, P.O. Box 70, Oxford, OX2, 6HB, Inglaterra
(Fax: 0865 510823) o con Calvin DeWitt, Secretario, IEEN, Au Sable Institute,
731 State Street, Madison, WI 53703, Estados Unidos (Fax: 608 255-0950). El Foro fue organizado por la Alianza Evangélica Mundial y Au
Sable Institute y subsidiado por Tear Fund (Gran Bretaña), la
Alianza Protestante para el Tercer Mundo (Stuttgart, Alemania) y Au Sable
Institue (Mancelona, Michigan). El Informe final del Foro será publicado en Transformation, en octubre de 1992, y los documentos presentados en el Foro serán publicados en el volumen de abril de 1993 de la Evangelical Review of Theology. For additional information on Au Sable Forum 1992 contact: |
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