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1992 Foro: Los Christiaons Evangelicos y El Medio Amdiente

AUSPICIADO POR LA COMISION TEOLOGICA DE LA ALIANZA EVANGELICA MUNDIAL Y EL INSTITUTO <AU SABLE>

26 AL 31 DE AGOSTO DE 1992

(Síntesis producida en comisión ad-hoc y aprobada por el plenario)

Este Informe procura resumir lo esencial de los debates mantenidos en el Foro Au Sable (26-31 de agosto de 1992). El Foro reunió 60 personas de ocho países de cinco continentes. Los asistentes representaban una amplia gama de experiencias, disciplinas académicas y profesiones, pero todos estaban estrechamente involucrados de diversas maneras con el medio ambiente.

El Informe identifica los muchos puntos en que hubo acuerdo significativo entre los participantes. Algunos puntos se señalan separadamente porque se advirtió que era necesario un análisis más profundo, o porque no había acuerdo en el grupo. Los temas han sido agrupados en tres secciones:

I. El marco bíblico teológico.

II. La <praxis> del desarrollo sostenido.

III. Los desafíos concretos para individuos y comunidades cristianas.

Los debates se desarrollaron en el ámbito natural del norte de la península baja de Michigan, y tomando en cuenta la información sobre flora, fauna, geografía y geología del área, así como sobre siete degradaciones específicas a la que está hoy sometida la creación:

1. alteración del intercambio de energía entre la tierra y el sol, de lo que resulta el <calentamiento global> de la tierra y la <destrucción de la capa protectora del ozono.> Un ejemplo concreto: La pérdida de ozono que se advierte cada primavera sobre la Antártida, en base a mediciones casi constantes a lo largo de 25 años por parte del Centro Británico de Investigaciones Antárticas en Bahía Halley: se verificó una leve disminución del ozono hacia fines del 70, una pérdida mayor durante la década del 80, una disminución del 30% en 1984, y del 70% del contenido total de ozono hacia 1989. (J. Anderson, D. Toohey y W. Brune, 1991: "Free Radicals Within the Antarctic Vortex: The Role of CFCs in Antarctic Ozone Loss," Science, 251:39-46.)

2. degradación del suelo, que reduce la tierra disponible para todos los seres vivos y para la producción agrícola (por la tendencia a añadir "casa a casa, y heredad a heredad"), y que destruye el suelo por la erosión, la salinización y la desertización. Un ejemplo concreto: En suelos erosionados la inflitración del agua de lluvia puede reducirse a menos en un 90%, aumentando en consecuencia el escurrimiento superficial; en suelos erosionados de Zimbabwe el escurrimiento directo del agua es 20% a 30% mayor que en suelos no erosionados, con la resultante escasez de agua aun durante ciclos anuales lluviosos. (Pimentel, D et al., 1987: "World Agriculture and Soil Erosion," BioScience 37:277-283.)

3. contaminación del agua, que se traslada a napas subterráneas, lagos, ríos y océanos. Un ejemplo concreto: en Europa y en los Estados Unidos entre 5% y 10% de los pozos examinados tienen niveles de nitrato superiores a los máximos recomendados, de 45 mg. por litro. (Maurits la Riviere, J. 1989: "Threats to the World's Water," Scientific American, Septiembre 1989:80-94.)

4. deforestación: cada año se talan 100.000 km2 de bosque virgen y se degradan otros tantos por sobreexplotación. Ejemplos concretos: En Tailandia la selva se redujo de un 29% a un 19% del suelo del país, entre 1985 y 1988. En las Filipinas, los bosques vírgenes han sido reducidos de 16 millones de ha. en 1960 a menos de un millón de ha. en 1990 (Repetto, R., 1990: "Deforestation in the Tropics," Scientific American, Abril 1990:36-43).

5. extinción de especies: por lo menos tres especies de plantas y animales se eliminan del planeta <cada día.> Un ejemplo concreto: En Ecuador, desde 1960, la selva nativa ha sido casi totalmente eliminada y convertida en tierra de cultivo; un pequeño remanente en Río Palenque, de menos de un km2, es el único sitio habitable para 43 especies de plantas; las serranías adyacentes de Centinela, que antes albergaron cien especies vegetales endémicas, fueron devastadas entre 1980 y 1984. (Given,D. 1990, "Conserving Botanical Diversity on a Global Scale." Annals of the Missouri Botannical Gardes, 77:48-62).

6. generación de residuos y tóxicos, que resulta en la dispersión mundial de materiales problemáticos, por medio de la circulación atmosférica y oceánica. Ejemplos concretos: Se puede encontrar DDT en el tejido graso de los pingüinos de la Antártida, y pesticidas en un remoto lago de Isle Royal, en el Lago Superior, entre Estados Unidos y Canadá.

7. degradación humana y cultural, que amenaza y destruye el conocimiento largamente probado de las comunidades nativas y algunas comunidades cristianas, que han aprendido a vivir de manera cooperativa y sostenida en relación a la creación; con ellas, se pierden variedades tradicionales de vegetales comestibles [y terapéuticas]. Un ejemplo concreto: Un estudio de 1975 de la tribu Hanunoo en las islas Filipinas, encontró que un adulto promedio podía identificar 1.600 diferentes especies vegetales: alrededor de cuatrocientos más que las que había registrado un relevamiento botánico previo; lo mismo se ha comprobado en Nigeria y en otros lugares en el tercer mundo. (Awa, N. 1989: "Participation and Indigenous Knowledge in Rural Deveolpment," Knowledge, 10:304-316.)


I. EL MARCO BIBLICO TEOLOGICO

Dios en la creación

1.1. Todas las criaturas están profundamente interrelacionadas y dependen unas de otras, y el ser humano no tiene derecho a destruir ni despojar a otras especies. Sin embargo, puesto que los cristianos evangélicos han afirmado que Dios es distinto de su creación, y que ha dado a los seres humanos una posición única entre las criaturas, algunas personas preocupadas por el medio ambiente han sentido que el cristianismo ha dado a la humanidad licencia para explotar a las demás criaturas. Algunas de estas personas consideran que la tierra debiera ser más bien identificada directamente con las fuerzas divinas (simbolizadas en Gaia, la diosa tierra) o como el "cuerpo" de Dios. Afirmamos que Dios es por cierto distinto de la creación, pero sin embargo profundamente involucrado con ella. Este compromiso surge no de una necesidad (como si la tierra fuera Dios o parte de Dios), sino del amor y la gracia que libremente expresa el Dios trino. Dios Hijo, como Palabra eterna, da existencia a todas las criaturas, y se encarnó como hombre, con el cual todas las criaturas están interconectadas; Dios Espíritu insufla su aliento en todo cuanto existe.

1.2 Afirmamos la validez de la hipótesis Gaia (que la tierra, con todas sus criaturas vivientes constituye un solo sistema interrelacionado), a los fines de la investigación científica. Rechazamos las implicancias religiosas que a veces se han derivado --en el sentido de que el planeta es una entidad o ser divino--, aunque reconocemos que muchos se sienten atraídos a considerarlo así como consecuencia del hambre espiritual que prevalece en las sociedades industrializadas y secularizadas, y por el fracaso de la iglesia en proclamar adecuadamente al Dios vivo, la Trinidad que es a la vez claramente distinta de su creación y profundamente comprometida con ella.

1.3 Algunos críticos del cristianismo evangélico sienten que el uso frecuente de las imágenes masculinas en relación a Dios, en contraste con las imágenes femeninas, promueve la percepción de Dios como distanciado del mundo. Al mismo tiempo, otros sienten que las imágenes femeninas inducen a una identificación entre Dios y la creación. Aunque no hemos debatido respuestas concretas a estas consideraciones, reconocemos su importancia. También afirmamos que en las Escrituras podemos encontrar imágenes adecuadas para expresar tanto las características "masculinas" como "femeninas" de Dios, y que la preocupación central de la Biblia es comunicar el carácter de Dios en cuanto persona.

La creación es buena
1.4 Afirmamos con plena convicción que el universo, como fue creado por Dios, es bueno.
El debate reveló cierta inseguridad, incertidumbre, y desacuerdo en cuanto a la naturaleza y presencia del mal en relación a la creación. No alcanzamos claridad en cuanto a si la muerte experimentada antes de la caída de la humanidad debiera considerarse como algo natural o malo, o en cuanto a qué exactamente implicó la `maldición' acarreada por la caída, y cómo opera.

La plenitud de la creación
1.5 En el Antiguo Testamento, el relato de la creación comienza mostrando una triple relación
entre Dios, la naturaleza, y la humanidad. Esta relación se ejemplifica más adelante por medio del pacto con Israel, que incluye el pueblo de Israel, el don de la tierra, y su responsabilidad por la tierra ante Dios. El bienestar o la destrucción de la tierra estaba ligado a la obediencia o desobediencia del pueblo. En el Nuevo Testamento, esta relación triádica de Dios, el pueblo de Israel, y la tierra de Israel, se confirma y extiende a la tríada: Dios, el nuevo pueblo de Dios, y la liberación de la creación toda. El llamado de Dios a creer por fe en Jesucristo incluye el llamado a cuidar y a trabajar por la transformación de la creación entera.


1.6 Los propósitos de Dios hacia la creación incluyen el desarrollo de las áreas urbanas. La preocupación por la creación no debiera oponerse al desarrollo de ambientes urbanos sanos sino más bien incluirlo y estimularlo.

1.7 Dios conduce a todas las criaturas hacia la plenitud final, la resurrección corporal de la humanidad redimida, y la liberación de toda la creación. El Jesús resucitado es las "primicias" de esta liberación. La resurrección estimula nuestra responsabilidad por el compromiso con los asuntos ambientales, ya que indica cuánto valora Dios la realidad material, y aviva nuestra esperanza, dándonos energía para la tarea.

1.8 El descanso sabático es tanto una réplica del descanso de Dios en la creación, como una anticipación de la perfección final de la creación, cuando participe del descanso del pueblo de Dios. En ambos casos la humanidad debe confiar que Dios suplirá las necesidades de la vida.

La humanidad y la creación
1.9 Aunque todas las criaturas reciben vida en última instancia de Dios mismo, el ser humano está interrelacionado con todas las demás criaturas, y en este sentido depende de ellas para vivir. Sin embargo, también está llamado a cumplir un rol especial en el cuidado de la creación, en una actitud de servicio, ya que refleja la imagen de Dios de manera única. Muchos de los presentes sintieron que la expresión tradicional "mayordomía" describía adecuadamente este rol. Otros advirtieron que podría equivocadamente connotar la noción de que Dios es el amo ausente, y que los seres humanos pueden en consecuencia manejar las demás criaturas de la manera que les plazca.

1.10 Afirmamos que todas las criaturas de Dios son valiosas en y por sí mismas, más allá de la utilidad que presten a los humanos. Aunque los seres humanos pueden en ocasiones hacer uso de otras criaturas para la satisfacción de propósitos legítimos, deben (hasta donde sea posible) asegurar el bienestar de todas las criaturas.

1.11 En los aspectos en que la humanidad ha dañado severamente la creación (ver p. 1), nuestra motivación por su restauración nace de nuestras responsabilidades como mayordomos, de nuestra esperanza por la liberación de la creación, y de los sufrimientos que esa situación impone a grupos particulares de personas especialmente los pobres (a la luz del hecho de que Jesús compartió los sufrimientos de la humanidad y proclamó las buenas nuevas especialmente a los pobres).

Dimensiones espirituales
1.12 Los seres humanos participan de manera más plena de los propósitos de Dios para la creación, por medio de la apropiación personal de los beneficios de la vida, muerte, y resurrección de Jesucristo, que se tornan realidades presentes y participatorias por medio del Espíritu Santo. Es esencial a esta participación el orientar la espiritualidad hacia las enseñanzas y la cruz de Jesús, revitalizada por el Espíritu que se mueve por toda la creación y entrelaza nuestras súplicas con los gemidos de todas las demás criaturas.

1.13 Aunque no entendemos completamente cómo operan, afirmamos que las fuerzas sobrenaturales del mal procuran impedir el cumplimiento de los propósitos de Dios para la creación. Por lo tanto anticipamos que nuestra participación en pro de esas metas implicará lucha con esas fuerzas, y que en ocasiones conllevará sufrimiento, que podremos sobrellevar en dependencia del trino Dios.

* * *

Las Secciones II y III que siguen a continuación reúnen tópicos para ser considerados e implementados por los cristianos y la comunidad en sentido más amplio. No deben ser leídos como un manifiesto exhaustivo, sino como aspectos que surgieron a lo largo de un debate inevitablemente constreñido por el tiempo: quedaron muchos asuntos relevantes que no pudieron ser considerados.

II. LA PRAXIS DEL DESARROLLO SUSTENTABLE

2.1 Respaldamos el concepto de desarrollo sustentable, como aquel que procura ofrecer un ambiente que promueva una vida digna y un bienestar compatible con la continuidad y la integridad de los ecosistemas que la sostienen. El concepto incluye la preocupación de que las bendiciones materiales deben ser accesibles a las sucesivas generaciones como un derecho esencial otorgado por Dios. Observamos que en esta preocupación subyacen valores absolutos de justicia, equidad, y responsabilidad humana que no siempre se enuncian de manera explícita. El desarrollo sustentable no puede fluctuar con los valores y aspiraciones cambiantes de las sucesivas generaciones, que podrían estar en conflicto unas con otras, y con la voluntad divina.

Población
2.2 Consideramos la importancia de la variable demográfica como parte del cuidado del medio ambiente. Esta es más bien una variable cultural que tecnológica. Los métodos actuales de valoración del medio ambiente no alcanzan a tomar debidamente en cuenta el valor de un ambiente en tanto provee ámbitos adecuados para vivir. Instamos a desarrollar un enfoque cultural que tenga en cuenta la promoción de la planificación familiar, con el debido reconocimiento del carácter sagrado de la vida humana, en lugar de un único enfoque de soluciones parciales (técnicas contraconceptivas o aborto). Aprobamos la sugerencia de proveer a los padres jóvenes pensiones para su vejez, o seguros de vida para su familia, para reemplazar el incentivo de tener muchos hijos que les brinden sustento en la ancianidad.

Consumo excesivo
2.3 El consumo excesivo en los países del Norte puede provocar el debilitamiento de los países del Sur. El consumo de recursos no renovables por parte del Norte debiera reducirse significativamente, incrementando el reciclaje y la reutilización de los materiales, y estimulando la transición a tecnologías menos intensivas en el uso de materiales.

La pobreza y la degradación de la creación

2.4 Es inequívoca la evidencia de un creciente número de personas pobres en el mundo, como lo es también la evidencia del creciente deterorio de la creación, que en parte produce y en parte es producido por la pobreza. Reconocemos que la causa última de la pobreza es la naturaleza pecaminosa de la humanidd, que se manifiesta en la violencia, la avaricia, y el egoísmo, contrariando el mandato dado por Dios de satisfacer las necesidades de la creación tanto humana como natural, y específicamente las necesidades de los pobres. Los seres humanos son interdependientes del resto de la creación, pero son también únicos por el hecho de haber sido creados a la imagen de Dios. Creemos que es igualmente importante, cuando se consideran las necesidades de la naturaleza, tratar adecuadamente las necesidades de los pobres, y responder concretamente al hambre en el mundo.

2.5 En las naciones pobres, el desarrollo sustentable requiere que primero y prioritariamente se atiendan las siguientes cuestiones interrelacionadas: el establecimiento de un poder político justo y estable; un desarrollo económico que promueva puestos de trabajo y alivie la pobreza; inversiones de dinero en programas de desarrollo humano a fin de dar estabilidad a las poblaciones y favorecer su bienestar y la calidad de su medio ambiente; protección de la creación de Dios, especialmente mediante la provisión de alternativas a las personas pobres y sin tierra, para evitar la sobreexplotación de tierras marginales; promoción de prácticas de desarrollo que sean a la vez eficientes y apropiadas a la cultura en que se aplican.

Desarrollo y asistencia
2.6 Reconocemos la necesidad que tienen las naciones, comunidades, y economías en transición, con bajos ingresos, de recibir asistencia tecnológica, educativa, y financiera para satisfacer los costos crecientes del cuidado de la naturaleza a la vez que se promueve el desarrollo económico.

Mujeres
2.7 Las enormes diferencias que existen entre las oportunidades y el salario de hombres y mujeres, y la carga desproporcionada que llevan las mujeres en relación a la pauperización y degradación de la creación, indican que la oferta de mejores oportunidades a las mujeres puede significar un beneficio significativo tanto para ellas como para sus familias y comunidades. El mejoramiento de la situación de la mujer en cuanto a educación y salarios, junto con programas de asistencia a la maternidad y a la salud infantil, son también factores importantes en beneficio de una mejor nutrición y salud infantil, como también la tendencia a reducir el tamaño de la familia y con ello su impacto en la creación (ver Población, 2.2).

Misión y cultura
2.8 El cristianismo se distingue por no estar atado a un contexto cultural particular. Tanto la misión como los programas de desarrollo cristianos deben ser sensibles al contexto cultural, a la vez que afirmar el rol activo de los cristinos en sus respectivas culturas, sea que representen perspectivas minoritarias o mayoritarias. Las iglesias deben ser conscientes y sensibles a la existencia de esquemas de desarrollo viables, y a prácticas nativas de administración de los recursos, en términos de autoconfianza y equidad, ya que el cristianismo no es expresión de ninguna cultura particular. En donde se han dado situaciones de dependencia y dominación cultural, deben tomarse medidas que reorienten los errores en esa situación. Debe haber reciprocidad y respeto entre todos los cristianos y las culturas. Las culturas interactúan y cambian. Las misiones y los programas de desarrollo son agentes de cambio, y debieran trabajar junto a las iglesias nacionales donde éstas existan. El impacto de estos cambios sobre el ambiente --positivos y negativos, intencionales o no--, no pueden ser ignorados, y son motivo de seria preocupación.


2.9 Pudimos aprender respecto al cuidado de la creación y los métodos o prácticas de la mayordomía cristiana a partir de prácticas de cristianos en distintos lugares del mundo. Se citó un caso de la reciente historia misionera, en el que el resultado de una misión cristiana movida por una genuina compasión, tuvo como efecto la reducción de las causales de mortalidad infantil, pero sin actividades de compensación para aliviar la subsecuente presión sobre el ambiente. Un modelo más apropiado lo ofrece la iglesia en Bali, una comunidad cristiana desarrollada en el contexto de una comunidad que tiene una fuerte relación con la naturaleza que la circunda. La revelación y el amor de Cristo se ha expresado en este vínculo con la creación mediante la construcción de capillas rodeadas de jardines y fuentes, la instalación de granjas experimentales, y la implementación de cooperativas de crédito y programas para la creación de puestos de trabajo. Estas innovaciones se han realizado sin afectar la peculiaridad del mensaje de Cristo, ni renunciar a los muchos aspectos positivos de la cultura balinesa.

Tecnología y cultura
2.10 Las posibilidades tecnológicas deben mantenerse en el marco de la perspectiva cristiana, del contexto sociocultural, y del ambiente natural. El desarrollo arbirtrario de la tecnología puede en última instancia amenazar la existencia misma de la humanidad.

Desarrollo agropecuario y vida silvestre
2.11 Agricultura. Los métodos modernos de agricultura, que adicionan fertilizantes químicos y pesticidas, pueden provocar la contaminación de las napas subterráneas, además de otros problemas. Esta contaminación puede producir problemas de salud tanto a la población humana como animal. Los fertilizantes químicos no pueden mantener los nutrientes naturales del suelo, resultando en una reducción de su productividad y en la contaminación de las aguas superficiales. La agricultura tradicional en ocasiones pudo controlar las pestes y mantener el nivel de nitratos del suelo mediante prácticas tales como la rotación de cultivos, cultivos intercalados, producción diversificada, etc. Sin embargo, en algunos casos, como en Etiopía, las prácticas tradicionales han producido pérdida de fertilidad en el suelo y grave erosión. Es preciso identificar las prácticas tradicionales apropiadas y actualizarlas, a fin de favorecer (o recuperar) tecnologías específicas para un determinado sitio, que incrementen la productividad de las cosechas sin degradar el medio ambiente.

2.12. Ganado. Cuando se domestican animales o aves para proveer alimentos uotros productos o servicios, es esencial asegurar su cuidado adecuado y su bienestar. Las técnicas biotecnológicas actuales han posibilitado la introducción de cambios en los animales para incrementar la calidad y/o productividad de los productos que de ellos se obtienen, tales como leche, carne, cuero, huevos, etc. La ética subyacente a tales cambios en seres vivos debe ser examinada a la luz de las enseñanzas bíblicas.

2.13 Vida silvestre. Cuando los animales salvajes se ven afectados o usados con fines propios del ser humano, debe asegurarse su cuidado y bienestar. Es preciso reconocer que los animales salvajes tienen necesidades específicas para mantener su supervivencia, su condición de "criaturas" de Dios, sus habitats y sus costumbres. La destrucción del mundo animal no sólo destruye a los animales mismos sino que afecta el equilibrio ecológico. Esta destrucciuón es producto del trampeo, tráfico ilegal, uso abusivo para entretenimiento, sacrificios de animales, y la contaminación y destrucción de sus refugios y habitats. Siempre existe abuso cuando se ejerce crueldad, y/o se sobreexplotan las especies. El comercio de animales y de partes de animales debe siempre hacerse de acuerdo a rigurosos criterios éticos.

Industria
2.14 El principio de que "el que contamina paga" y que "ninguna persona puede expltar o contaminar la fuente de vida de otra persona" debe tener en cuenta quién es el contaminante, que a menudo es en realidad el consumidor en respuesta a cuya demanda actúa el productor. A menudo es menos costoso adaptar la tecnología para evitar la contaminación, o reducirla en el lugar de origen, que tener que eliminarla luego.

Ejercicios militares y guerras
2.15 Las guerras (incluyendo las actividades terroristas, los ejercicios militares, y algunas formas de entrenamiento) degradan el ambiente. La Biblia insiste que el ambiente debe ser protegido en caso de conflictos (por ejemplo, no deben destruirse los olivares). Si al menos una pequeña parte de los recursos destinados al armamentismo fueran destinados a la conservación del ambiente, se lograrían mejoras sustanciales en el estado de la naturaleza.

III. LOS DESAFIOS PARA INDIVIDUOS Y COMUNIDADES CRISTIANAS

La comunidad del reino
3.1 Es tarea de la iglesia tomar parte y dar expresión al reino presente y futuro de Cristo. Cuando ese reino llegue en plenitud, la creación será liberada de la esclavitud que la degrada.

Cuidado de la creación y evangelización
3.2 Muchas personas que integran el movimiento ambientalista participan de una intensa búsqueda espiritual, aunque rechazan explícitamente el cristianismo. En la medida que los cristianos articulen una perspectiva bíblica de la creación y sean ejemplo de un cuidado amoroso de su bienestar, tendrán significativas oportunidades evangelísticas. Los ambientalistas cristianos debieran aprovechar activamente esas oportunidades para acercar las personas a Cristo.

3.3 Cuando las personas llegan a Cristo y se forman iglesias, luego, en el proceso de un discipulado obediente, frecuentemente emerge el cuidado de la creación. Esta actitud debe ser más consciente y sistemáticamente enseñada y promovida como una característica del discipulado cristiano, tanto del individuo como de la comunidad cristiana, en lugar de expresiones de discipulado que se limitan a la vida particular del creyente. Un cuidado afectuoso de la creación favorecerá nuestro cuidado hacia lo que es corona de la creación, el hombre y la mujer.

Jóvenes
3.4 Prque tienen más futuro por delante, los jóvenes deben (y a menudo lo hacen) mostrar un especial interés en el cuidado de la creación. Este interés especial de parte de los jóvenes plantea la necesidad de desarrollar una vigorosa apologética ambientalista al alcance de los jóvenes y de los ministerios entre los jóvenes. El compromiso con la evangelización es coherente con los esfuerzos de protección de la creación, y vice versa. Los jóvenes cristianos no sólo necesitan ser provistos de materiales evangelísticos, sino también de instrucción práctica sobre tópicos relativos al estilo de vida, así como también oportunidades para expresar su cuidado por la creación de una manera significativa. <"Whose Earth"> es una iniciativa de <Spring Harvest> en asociación con TEAR Fund, que ofrece un modelo que procura alcanzar esas metas en Gran Bretaña.


El descanso sabático
3.5 Dios descansó al concluir la semana de la creación; nos mostró lo que este reposo sabático debía significar. Aemás, el cuarto mandamiento requiere que honremos el día de reposo. La observación del día de reposo puede tomar distintas formas; sin embargo, debiera cumplir con los propósitos de adoración, descanso, y recreación. Se requiere ampliar la reflexión a fin de desarrollar alternativas en las que cristianos en distintos contextos culturales observen el reposo, puesto que el reposo es para toda la creación.

Participación política y educación
3.6 La comunidad cristiana, que sigue a quien es Verdad, debe atreverse a proclamar la verdad íntegra acerca de la crisis ambiental, ante personas e instituciones poderosas que se benefician ocultando la verdad. Reconocer la realidad en toda su crudeza es un primer paso hacia la libertad que la creación aguarda.

3.7 La comundiad cristiana necesita desarrollar enfoques de políticas públicas concretas relativas al ambiente y a cuestiones ambientales, basadas en principios bíblicos y estudios serios.

3.8 Los cristianos necesitan constituir y unirse a organizaciones ambientales que apliquen de manera explícita los principios cristianos a los problemas ambientales. Además, tienen un importante testimonio como integrantes de organizaciones ambientalistas seculares.

3.9 La comunidad cristiana debe estar dispuesta a identificar y denunciar el mal social e institucionalizado, especialmente cuando se encarna en los sistemas mismos. Debiera proponer soluciones que procuren tanto reformar como reemplazar (cuando fuera necesario) prácticas e instituciones perjudiciales para el medio ambiente.

3.10 Las iglesias deben procurar constituirse en centros de concientizacíon ambiental, a fin de ser ejemplo de los principios de mayordomía para sus miembros y sus comunidades, y expresar tanto el deleite como el cuidado de la creación, en su adoración y liturgia. En particular, debieran tender a la elaboración de currícula y programas que estimulen el conocimiento y el cuidado de la creación.

3.11 La comunidad cristiana debe iniciar y sostener el proceso de educación (para todos sus miembros) referido al enfoque cristiano de una ética ambiental. En particular, las instituciones superiores cristianas y los seminarios deben ofrecer enseñanza en esta área. La meta de la iglesia debiera ser promover protectores de la creaión, tanto en sus hábitos cotidianos como en ofrecer liderazgo en el cuidado del medio ambiente.

3.12 Muchos otros tópicos que podrían ser causa directa o contribuyente a los problemas ambientales, pueden requerir iniciativas políticas y educativas similares, tales como las identificadas en los párrafos 2.2 a 2.7 (presión demográfica, consumo excesivo, pobreza, transferencia financiera internacional, y la posición y el rol de las mujeres).

Estamos abiertos al diálogo con todos aquellos que están preocupados por preservar y mejorar nuestro ambiente, que es creación de Dios. Nuestra oración es que estas reflexiones ofrezcan una contribución positiva hacia el logro de las metas que todos compartimos.

* * *

DE JEHOVA ES LA TIERRA (Sal. 24.1).

EL [CRISTO] ES ANTES DE TODAS LAS COSAS, Y TODAS LAS COSAS EN EL SUBSISTEN (Col. 1.17).

For additional information on Au Sable Forum 1992 contact:
Peter Bakken, Coordinator of Outreach
Au Sable Institute
PO Box 260170
Madison, WI 53726
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e-mail: outreach@ausable.org


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